Llega en el momento perfecto, dado que:
La palabra «transferibilidad» puede sonar enrevesada, pero el concepto es sencillo: se trata de la capacidad de obtener el mismo resultado en diferentes instrumentos para la misma muestra. Conseguir una buena transferibilidad se está convirtiendo en un aspecto cada vez más crítico, ya que los instrumentos que utilizan infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR) cotizan al alza en los productores lácteos de todo el mundo. Para evitar alteraciones en la calidad y el uso de las materias primas, todos los instrumentos deben funcionar a la perfección. No obstante, la comprobación y la gestión de la transferibilidad con instrumentos FTIR requiere tiempo, trabajo y conocimientos especializados dentro de una organización, por ejemplo, con un procedimiento de análisis de referencia, que se realiza habitualmente una vez cada dos semanas por parte de personal debidamente adiestrado.
Este gran avance en la automatización de los instrumentos está marcando un antes y un después para los productores lácteos que utilizan múltiples instrumentos. Usando la denominada «tecnología inteligente», el instrumento comprueba automáticamente su rendimiento cada dos horas, de forma que se detecta de inmediato cualquier signo de desviación en los resultados. Así se evitan las comprobaciones de análisis de referencia. Esto supone un ahorro de tiempo, trabajo y reactivos químicos, y elimina las preocupaciones por el cumplimiento legal de los procedimientos operativos.
Los nuevos instrumentos inteligentes abren la puerta a altos niveles de transferibilidad sistemática con muy poco o ningún esfuerzo por parte de los operarios. Así se hace realidad para cualquier operación láctea la perspectiva de unos equipos analíticos de alta estabilidad, ofreciendo resultados sistemáticos en todo el parque de máquinas.
La perspectiva de conseguir que todos los instrumentos hagan los análisis según las especificaciones en todo momento encaja a la perfección con las novedades en cuanto a conectividad digital. Esto da pie a introducir otro concepto técnico, concretamente la «configuración master y satélites».
Al conectar instrumentos satélites a un centro de control master, es mucho más sencillo tener controlado el rendimiento de los instrumentos y mantenerlos siempre al día con actualizaciones en las calibraciones. Por ejemplo, si existe una actualización de un análisis de grasa en la leche para tener en cuenta las variaciones por temporada en la calidad de la leche cruda, es sencillo hacerlo en el instrumento master para luego desplegarlo a todos los instrumentos con solo pulsar un botón del ratón.
Algo así solo es posible si todos los instrumentos implicados están alineados entre sí y realizan los análisis correctamente. Esto nos devuelve a la importancia de los nuevos niveles de transferibilidad para unas operaciones de control de calidad eficientes y —algo también muy importante— la calidad sistemática de los productos lácteos sea cual sea el lugar del mundo en que se producen.