El mercado de la pasta ha cambiado. Lo que antes era una simple elección entre algunas formas familiares de pasta seca ahora se ha convertido en una amplia gama de productos: pasta fresca, pasta al huevo, variedades sin gluten, opciones ricas en proteínas y alternativas vegetales. Este desarrollo plantea nuevas exigencias a la producción, al tiempo que se mantienen las expectativas de siempre.
Para los fabricantes de pasta, los retos siguen siendo los mismos. La variabilidad en el suministro de trigo duro, la fluctuación de los precios de las materias primas, el mantenimiento de la calidad del producto final, la garantía de la estabilidad de la vida útil y la protección de los márgenes siguen influyendo en las decisiones diarias de la producción.
Las pruebas fiables de pasta respaldan estas decisiones ofreciéndole información analítica en cada paso del proceso. Con mediciones precisas, puede evaluar las materias primas entrantes, supervisar los parámetros clave de calidad durante la producción, mantener características del producto constantes y proteger la textura y el aspecto que esperan los consumidores.
Los parámetros de calidad, como la humedad, las proteínas y las cenizas en la sémola y otras materias primas, se pueden medir sin necesidad de preparar muestras. Durante la producción, se pueden analizar la masa, la pasta extruida y los productos acabados para realizar un seguimiento de la uniformidad y detectar desviaciones con antelación. Estas comprobaciones se pueden realizar con equipos de sobremesa intuitivos o soluciones en línea que proporcionan datos continuos directamente desde la línea de producción, lo que permite una producción estable y predecible.
Pruebas de trigo duro para una producción estable de pasta
La calidad del trigo duro es fundamental para lograr una producción estable de pasta. Las mediciones críticas, como la proteína, la humedad, la resistencia al gluten y la ceniza, influyen en el comportamiento, el color y las características de secado de la masa. Al analizar estas propiedades en el trigo o la sémola entrantes, los productores pueden gestionar la variabilidad de las materias primas, mantener una producción estable desde el principio y lograr una producción rentable en diferentes tipos de pasta.
Los conocimientos añaden valor