Los insectos tienen mucho que ofrecer como fuente de proteínas. La cría de insectos podría limitar el uso de la tierra para la producción de piensos, liberando terreno para los cultivos de consumo humano. Además, los insectos pueden alimentarse con residuos orgánicos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria ganadera en un 50% para 2050. Y la organización europea de interés para la industria, International Platform of Insects for Food and Feed (IPIFF)1 , afirma que los insectos pueden contener hasta un 82% de proteínas y tienen un perfil de aminoácidos diverso.
"El alto contenido de proteínas digeribles en las larvas de insectos (en forma seca) las convierte en una potente solución para mejorar la autosuficiencia proteica en la alimentación animal", afirma Joash Mathew, Director de Asuntos Científicos y Normativos de la IPIFF. Y añade: "Los insectos como alimento tienen la ventaja de que ya forman parte de las dietas de peces, aves de corral o cerdos. Numerosos ensayos y estudios sobre el impacto de los insectos y sus ingredientes derivados en el índice de conversión alimenticia (FCR) de los animales reflejan los resultados positivos asociados a su inclusión en las dietas de los peces, las aves de corral o los animales porcinos".
El coste de cambiar a un nuevo perfil nutricional
Sin embargo, uno de los principales obstáculos para el uso de cualquier alternativa proteica parece ser el diferente perfil nutricional y el coste de acomodarlo a la producción de alimentos para animales, especialmente en el manejo de los elementos antinutricionales..